El arpa, el cuatro y las maracas de una parranda de patio; las fiestas patronales que llenan de fe y de coleo cada parroquia; y los cuentos de espantos que se echan al caer la tarde. Así vive la tradición en Arismendi.
En las parrandas de Arismendi el trío llanero manda: el arpa lleva la melodía, el cuatro marca el rasgueo y las maracas —hechas de tapara— le dan el pulso a todo. Cuando se suma el canto, nace el joropo: la música que reúne a las familias en bautizos, cumpleaños, velorios de santo y fiestas patronales.
El joropo llanero se divide en dos ánimos muy distintos. El golpe es recio, rápido y sirve de base para el contrapunteo, el duelo cantado entre dos llaneros. El pasaje es más sereno, poético, y le canta al amor y a la tierra.
Dos cantores se retan en vivo, improvisando coplas sobre el mismo golpe. El más recio y antiguo se usa precisamente para este duelo cantado.
Más lento y lírico que el golpe. Sus letras hablan del amor, del paisaje llanero y de la vida cotidiana del campo.
Cada una de las cuatro parroquias de Arismendi tiene su propia fecha de fiesta, con misas, procesiones, música llanera y juegos tradicionales.
Misas y procesión de la patrona por las calles del poblado, seguidas de toros coleados, peleas de gallo, competencia de botes, carreras en saco y en burro, huevo en cuchara, palo encebado, cochino encebado y bolas criollas.
Actividades religiosas y juegos tradicionales que se mezclan con toros coleados y festivales de música llanera, además de actividades deportivas para todo el pueblo.
La fiesta patronal más antigua del pueblo: procesiones con velas y fuegos artificiales, la iglesia adornada y música típica animando cada acto, tal como se hacía ya en la década de los años setenta.
Tres semanas de actividades sociales, tradicionales y deportivas que cierran el año festivo del municipio.
El toro coleado nació de los propios llaneros: al terminar la faena, buscaban recreación corriendo a caballo detrás del ganado. Hoy es el deporte insignia de cada fiesta patronal, acompañado de juegos criollos para toda la familia.
La misma ganadería y agricultura que sostienen la economía de Arismendi se sirven todos los días en su mesa.
El queso de mano de las fincas de la sabana, base de buena parte de la dieta diaria del municipio.
Carne de res asada lentamente al fuego de leña, infaltable en toda feria o fiesta patronal.
Sopa espesa de carne o gallina con tubérculos, ideal para reunir a la familia un domingo.
Cosechas propias del municipio que se convierten en arepa, casabe y caraotas para el día a día.
"Se echaban los cuentos de espantos y aparecidos al caer la tarde, cuando la brisa empezaba a calmar el calor del día."
Alrededor del fogón y el chinchorro, la plaza del pueblo también fue —y sigue siendo— el lugar donde se cuadraban las faenas de llano, se organizaban las tardes de coleo y se transmitía, de boca en boca, la memoria de Arismendi.
De la plaza y el fogón a los ríos que se desbordan en invierno: descubre el resto de la historia de Arismendi.